TheMostExcitingVoice

PERUANISYMA

YMA SUMAC EN LA REVISTA ARGENTINA "EL HOGAR" 1952

 EL HOGAR


El 19 de agosto de 1952 la revista argentina "El Hogar" dedico un articulo a la cantante peruana Yma Sumac con motivo de su próxima visita al país. Toda la información y documentación es totalmente de uso educativo y le pertenece a sus respectivas marcas. Revista Argentina "El Hogar"/archive.org 

TRANSCRIPCIÓN DEL ARTÍCULO

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A... BUENOS AIRES

YMA SUMAC, DESCENDIENTE DEL EMPERADOR ATAHUALPA

POR PAT LEROY

Yma Sumac, la bella y exótica cantante peruana, cuya carrera internacional comenzó en el año 1942 en Buenos Aires.

—NO les tengo confianza a las princesas cantantes —susurró al oído de su colega el crítico de música del "Daily Telegraph", el viejo experto Cappel—Un presentimiento me dice que todo eso acabará con un "bluff"...

Un haz de luz procedente de un reflector iluminó en la escena la silueta de una mujer joven de un rostro de ojos verdes, pómulos salientes y boca sensual. Valientemente miraba hacia la gran sala de Couvent Garden, casi desierta en esos momentos, pues sólo había en ella un reducido y exclusivo auditorio: los críticos de música de los diarios londinenses. Le dirigió una sonrisa a su acompañante y de repente se hicieron oír los extraños acordes de la canción de "Taita Inta", la oración de la virgen al dios del Sol.

Ninguno de los asistentes comprendió el significado de las misteriosas palabras, pero todos sintieron el encanto de la exótica canción y el de la voz que los trasladó a un mundo de desconocidos ritmos y sonidos. Y antes de que ella dejara de cantar, el viejo Cappel ya se daba cuenta de que esta vez su siempre seguro presentimiento le había fallado.

Al día siguiente escribió en el "Daily Telegraph": "Oí a una mujer en cuya voz resuenan las dulces melodías del ruiseñor y el trueno del terremoto...".

La sensación de Europa
Aconteció esto hace unos tres meses en Londres. Así empezó su triunfal "tournée" por Europa la cantante peruana Yma Sumac, cuya voz abarca sin esfuerzo alguno la escala de cuatro y media octavas.

Yma se convirtió en una gran sensación. Cuando la bella y elegante cantante llegó a París, una multitud de periodistas la saludó con las más disparatadas preguntas:

¿Es cierto que usted es la última descendiente de los Incas peruanos?
¿Es cierto que usted cree en el Sol como potencia divina?

La voz de Yma Sumac le proporcionó por vez primera grandes honorarios en 1950, cuando del disco grabado con su "Canción del Xtabay" fueron vendidos varios millones de ejemplares en los Estados Unidos. Cierto día, cuando Yma practicaba en su departamento, con las ventanas abiertas, en Nueva York, uno de los peatones, hechizado por su voz, expresó el deseo de conocer a las cantantes. Repito: cantantes. Y cuando se le dijo que había una sola cantando, no quiso creerlo de ninguna manera. Porque Yma, debido al hecho de que su voz abarca cuatro y media octavas, sabe cantar en calidad de contralto, mezzo soprano, soprano y soprano lírica. La historia conoce solamente a otras dos mujeres de tal escala de voz: la alemana Erna Sack y la norteamericana Edith Helena, pero ninguna de ellas sabía cantar tan fácilmente como Yma en todas estas octavas. Lograban, eso sí, llegar a ciertas notas altas y bajas, pero en acordes "esforzados", que en el mejor de los casos no duraban sino unos pocos segundos. Para Yma Sumac no existen tales dificultades, y su voz pasa sin el menor esfuerzo del alto canto del ruiseñor a los acordes más profundos de la escala musical. Cappel no exageró en cierto sentido cuando afirmó que en su voz resonaba un terremoto, porque una de sus canciones lleva precisamente el título de "El terremoto".

Dos versiones
¿Y quién es Yma Sumac? ¿Una mujer nacida en el barrio neoyorkino de Brooklyn, como afirman unos, o bien una princesa de los Incas? No hay duda alguna de que la versión mencionada en primer término es simplemente maliciosa y que no es cierto que su apellido auténtico sea Amy Camus, después convertido en Yma Sumac.

Nació en 1928, en el pueblo andino de Ichocan, de la provincia de Cajamarca, en el Perú. En la pobre localidad de Ichocan, situada en las altas montañas, llevan una vida miserable unos cien indígenas. Todos ellos son de pura sangre quechua, así que son descendientes en línea recta de la famosa estirpe que antaño se contaba entre las más distinguidas de América. Yma no sólo es de pura sangre indígena, sino que es, como lo establece el certificado firmado por el cónsul general peruano José Varela y Arias, en Nueva York, por su madre, Emilia Atahualpa, descendiente directa del último emperador Inca Atahualpa, que fué muerto por Francisco Pizarro en 1553.

Emilia Atahualpa se casó con don Sixto Chavarri, de sangre a medias incaica y a medias española. De este matrimonio nacieron seis hijos, de los cuales Yma fué la menor. La muchacha se educó en la aldea montañesa, según las costumbres locales. Cantaba desde su juventud más tierna y su voz se mezclaba con el murmullo de los arroyos, el silbido de los vientos y la melodía monótona de las lluvias de primavera. Algunos expertos norteamericanos, tras estudiar su voz, afirman que ésta debe sus extraordinarias cualidades a la alta ubicación de su pueblo nativo. Se dice que en tiempos idos había muchos fenómenos semejantes entre los indígenas montañeses.

Un festival
La pequeña Yma se quedó en Ichocan hasta mayo de 1941, año en que se fué a Lima en compañía de varios de sus parientes. En la capital del Perú iba a llevarse a cabo en aquel entonces un gran festival de música indígena, en el que debían participar los mejores cantantes de todo el Perú. Yma no contaba sino 13 años cuando vió por primera vez casas de dos pisos.

El 24 de junio éste es el día de San Juan, patrón de los indios— se presentó en la "Pampa de Amancaes", un gran anfiteatro natural, situado en las periferias de Lima. Cantó sus canciones salvajes ante millares de espectadores, quienes se dejaron llevar por su entusiasmo al oír a la niña pre-

Yma Sumac en París.

coz. Logró un inmenso triunfo aquella noche. Llegó a su término el festival e Yma volvió a su aldea, en la que su voz argentina seguía dejándose oír en el coro de la iglesia parroquial. Y parecía que su vida se encaminaría por la misma ruta que la de su madre, su abuela y todos los habitantes de la aldea montañesa que lindaba con las nubes blancas. Empero el destino le preparó una sorpresa.

En aquel período visitó la aldea de Ichocan un joven músico, Moisés Vivanco, cuya madre era asimismo una quechua. ¿Adivináis qué sucedió? Los jóvenes se enamoraron desde el primer momento. Se sentían vinculados por su mutua afición a la música. Yma sólo contaba trece años y medio cuando el cura bendijo su matrimonio en la modesta iglesia con el músico que se convirtió no sólo en su esposo, sino también en su maestro.

La despedida de Ichocan
La noticia sobre su maravilloso talento de cantante llegó hasta Buenos Aires. Surgió la idea de hacerle venir a nuestra capital. Esto no era fácil. Fué necesario organizar una expedición completa, la que después de una caminata llena de aventuras llegó, felizmente, a aquel nido de montañeses. Yma en los comienzos ni siquiera quería pensar en abandonar a Ichocan. Se sentía dichosa y tenía virtualmente todo cuanto anhelaba. No añoraba al mundo que la tentaba. La convenció, sin embargo, su esposo, quien soñaba con hacer célebre a Yma. Y fué así que cierto día del año 1942 se encontró en Buenos Aires. Contaba entonces unos 15 años. Nuestro público le dió la bienvenida con mucho entusiasmo. Luego su camino la condujo a Río de Janeiro.

El propietario de una gran "boîte" en la capital del Brasil le ofreció un contrato muy ventajoso. Doña Emilia Atahualpa, que acompañaba a todas partes a su hija y su yerno, no lo aceptó sino después de vacilar mucho.

La siguiente etapa se desarrolló en México, adonde Yma fué invitada por el presidente Camacho. Cantó las melodías incaicas en el Palacio de Bellas Artes. Al fin su esposo decidió viajar con Yma a los Estados Unidos. Llegaron a Nueva York en 1948.

Los primeros meses abundaban en amargas decepciones, e Yma, abatida por los fracasos, pensó en volver a Ichocan. Parecía que ningún empresario apreciaba su voz maravillosa, y hubo muchos de ellos que la rechazaban diciendo que representaba más bien una atracción de circo, que no tenía nada que hacer en una sala de concierto. Se agotaron completamente sus reservas de dinero y Vivanco se vió obligado a actuar en orquestas que tocaban en las calles para ganar lo suficiente para vivir. Cuando faltaban reunir los últimos diez dólares para comprar pasajes de vuelta para el Perú, de pronto les sonrió la suerte. A Yma le propusieron que grabara algunas canciones incaicas. Y esto fué el primer paso hacia la fama y hacia las grandes ganancias. Su primer disco fué vendido rápidamente en los Estados Unidos, arrebatándose los últimos cien ejemplares los aficionados en Inglaterra.

La canción de cuna de los Incas
Yma adoptada por los Estados Unidos nunca se convirtió en una norteamericana. Permaneció siendo peruana hasta la punta de las uñas. Después de presentarse en escena se retira haciendo una corta reverencia, y no hay aplauso que la obligue a volver a aparecer sobre las tablas. En febrero del año en curso llegó especialmente desde Lima el vicepresidente del Perú para hacer acto de presencia en su concierto. Le obsequió en nombre del gobierno peruano unos aros de oro y regresó al día siguiente a Lima. Ella posee en Nueva York un bello departamento en que por las noches le canta sus hermosas canciones de cuna quechuas a su hijo, de cuatro años.

La célebre y rica Yma Sumac está ahora en Europa. En el caos de la guerra fría recordó a la vieja Europa, por medio de su persona, el trágico destino del pueblo que representa. Algunos comentarios de la prensa europea son sorprendentemente pintorescos por su afán de superarse. He aquí una pequeña prueba: "De la antigua y fabulosa civilización de los Incas que dormita desde siglos bajo el polvo de los tiempos y la historia, llegó a nosotros una increíble reliquia: una voz como la memoria del hombre no recuerda. Una mujer fascinadora, extraordinaria, que hasta los momentos actuales no dejó de creer en la divinidad del Sol. De Ichocan, Yma Sumac, descendiente del último emperador de los Incas, ha partido para realizar una conquista del mundo no menos famosa de la que logró Francisco Pizarro en su lucha contra el muy antiguo y civilizado pueblo de Yma Sumac..."

Esperamos que estas alabanzas no trastornen la mente de la simpática y sencilla mujer de Ichocan a quien hemos de oír y ver en Buenos Aires tan pronto como ella ponga fin a la pacífica conquista del muy antiguo y civilizado pueblo europeo.

El famoso actor del cine norteamericano Danny Kaye admira los aros que el vicepresidente del Perú, Rafael Larco Herrera, regaló a Yma Sumac.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario